Hernando de Soto- Explorador y conquistador de La Florida

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Grabado del sXIX, con reproducción firma autógrafa

Nacido en Villanueva de Albarcarrota, actual Barcarrota (Badajoz, España) hacia 1496 y muerto el 27 de junio de 1542. Al llegar en julio de 1514 Pedro Arias de Ávila (Pedrarias) al Darién con el cargo de gobernador, formaba SOTO parte de la expedición, y á pesar de su juventud le fueron confiadas diversas misiones y la dirección de algunas de las correrías realizadas en aquellas tierras de 1516 á 1520. En 1524 formó parte de la expedición de Fernández de Córdoba, enviada desde Panamá por Pedrarias contra Gil González, que se había internado en Nicaragua, y cuya misión consistía en arrebatar á este último sus conquistas, fundándose en el derecho de prioridad que le daban las expediciones de Hurtado y Ponce en 1516. Avanzó Fernández de Córdoba hasta el territorio de Honduras, llegando á Olancho, de donde envió un emisario á Gil González, exigiéndole el reconocimiento de la autoridad de Pedrarias. Ante su negativa, despachó á SOTO con fuerzas suficientes para vencerlo; pero Gil González, en un pueblo de indios llamado Toreba, acometió de improviso á SOTO á favor de la oscuridad de la noche; á pesar de la sorpresa llevaba SOTO la mejor parte, cuando Gil González acudió á una estratagema para derrotarle. Alzando la voz, empezó á gritar: "Señor capitán: paz, paz, por el Emperador", Con lo cual SOTO, sin hacer caso de los que le advirtieron del engaño, entró en pláticas de arreglo, mientras le llegaban á su adversario los refuerzos que esperaba, con los cuales cayó sobre él, le venció, le arrebató una partida de oro que llevaba y le hizo prisionero. En esas circunstancias, Gil González recibió noticias de la aparición de una nueva expedición por las costas de Honduras, y dejando en libertad a SOTO, salió al encuentro de ella. No fué motivo este revés para perder el crédito de que gozaba, pues fué nombrado regidor de León. Se hallaba en dicha ciudad cuando recibió la invitación que le hizo Pizarro, por conducto de Nicolás de Rivera el Viejo, para que le auxiliara en la conquista del Perú. Se hallaba ya Pizarro en la isla de Puna cuando se le incorporó SOTO con 100 hombres y algunos caballos. Pronto reconoció Pizarro las dotes del recién llegado y le encargó importantes misiones; fueron de las primeras la de ir á saludar á Atahualpa, que se encontraba en unas aguas termales inmediatas á Cajamarca, y el confiarle el mando de una de las tres secciones de caballería que en la plaza de la ciudad citada atacó y se apoderó de la persona del Inca y de su séquito. Durante su prisión, Atahualpa tomó gran cariño á SOTO, porque siempre vio en él a un defensor. "Hernando de Soto, dice Ricardo Palma, era verdaderamente caballeresco, y tal vez el único corazón noble entre los ciento setenta españoles que apresaron al hijo del Sol. Aún es fama que este conquistador pasaba horas acompañando en su prisión al desventurado monarca y enseñándole á jugar al ajedrez. Después de la muerte de Atahualpa se sublevaron algunos caciques, siendo enviados contra ellos por Francisco Pizarro, SOTO, que logró reducirlos, no sin sufrir graves quebrantos. Acompañó á Diego de Almagro en una exploración hecha en 1534, y se hallaban en Vilcas cuando se enteraron de la proximidad de Alvarado, que llegaba decidido a disputar el botín á los conquistadores del Perú, y mientras Almagro acudía a entrevistarse con Alvarado, se quedó en Vilcas haciendo frente á un cacique con quien peleaban. En las luchas de los Pizarro con Almagro estuvo al lado de los primeros; pero regresó a España en 1536 dos años antes de la condena y ejecución de Almagro llevándose 17,700 onzas de oro, parte del botín que le había correspondido.

Rutas de Hernando de SOTO

En España contrajo matrimonio con una hija de Pedrarias, y se hallaba en Sevilla gozando del fruto de sus campanas cuando los exagerados relatos de Cabeza de Vaca relativos á la Florida le inspiraron el deseo de intentar la conquista de una nueva comarca que suponía tan rica como el Perú. Vendió sus bienes y, juntando una tropa de 620 infantes y 123 jinetes armó cuatro navíos por su cuenta y obtuvo de Carlos V el título de adelantado de las tierras de la Florida y gobernador de Cuba, la autorización para sacar de España hasta 1.000 hombres y destinarlos á la conquista de las nuevas tierras, y el título de marqués, que vincularía en un territorio de 30 leguas de largo y 15 de ancho elegido en la provincia que debla conquistar. Salió de Sanlucar el 6 de Abril de 1538, después de nombrar su teniente general á Nuño Tovar, junto con otra armada de 20 navíos que destinados á Veracruz debía estar subordinada á SOTO, mientras siguiesen las mismas aguas. Al llegar á Santiago de Cuba y después de posesionarse del cargo de gobernador, empezó á preparar la expedición á la Florida. Á fines de Agosto del año citado salió de Santiago para la Habana en donde empezó la construcción de una fortaleza, que debía defender la ciudad y el puerto, mientras el excelente marino y cosmógrafo Juan de Añasco marchaba con dos bergantines á descubrir, sondear y fijar en el mapa los puertos y bahías de la Florida corno trabajo preliminar de la expedición proyectada. juzgando insuficientes los datos que trajo Añasco en su primer viaje, hizo que lo repitiera. Por entonces supo SOTO que Mendoza, virrey de Nueva España, reunía gente para la conquista de la Florida, y le envió un mensajero para que mostrarse á Mendoza las Reales órdenes y el título de adelantado á lo cual contestó el virrey que entendía que entre sus tropas y las de SOTO no habría choques, ya porque se dirigían á diversas tierras, ya por ser la Florida muy grande y haber campo para todos. El 12 de Mayo de 1539 embarcaron en 11 naves 1,000 hombres con abundantes víveres y armas, llegando SOTO con tan lucida expedición, una de las más fuertes que se habían organizado para la conquista de las Indias, á la bahía que llamó del Espíritu Santo el l1 de junio. Después de rechazar varios ataques de los indios, recorrió las provincias de Acuera, Ocali, Ochile, Vitachuco y Osachite y llegó al fértil territorio de Apalache, que pacificó después de algunas hostilidades. En Octubre mandó á Añasco á la bahía del Espíritu Santo, lo cual logró á costa de grandes dificultades, y después de ponerse en contacto con la armada y transmitir las órdenes de SOTO, en virtud de las cuales salió Gómez Arias para la Habana á dar cuenta de los éxitos conseguidos, marchó con dos bergantines hasta llegar costeando á la bahía de Aute. Mientras tanto, Pedro Calderón y Diego Maldonado realizaban varios reconocimientos por tierra el primero y por las costas el segundo. Á fines de Marzo de 1540, SOTO salió de Apalache hacia el Norte, recorriendo pacíficamente varias provincias hasta llegar á la de Tascaluza, en donde los indios le hicieron frente, trabándose una lucha que duró nueve horas, de la que salieron victoriosos los españoles, á costa de ser heridos SOTO y casi todos sus capitanes, muriendo más de 70 españoles. Allí supo SOTO que Maldonado había llegado á las costas de Achusi, y aunque tenía el proyecto de marchar hacia dicho sitio, conocedor de que la mayor parte de sus soldados, hartos de penalidades, tenían el proyecto de abandonarle, embarcándose al llegar á Achusi con rumbo a Méjico, resolvió desbaratarlo, y para ello se internó en el territorio, en donde no les quedaba más solución que vencer ó morir. Pasó á la provincia de Chicasa y en una batalla nocturna (Diciembre de 1540) en el territorio, á pesar de sufrir ataques casi todas las noches. En Abril de 1541 emprendió la marcha, pero tuvo que detenerse de nuevo a corta distancia del punto de partida para curar los numerosos heridos que le causaron los indios parapetados en un fuerte de estacadas. Á los pocos días prosiguió la marcha, llegando en Abril del año siguiente á los extensos territorios de Anilco y Guachoya. Hallábase SOTO en esta provincia cuando fué atacado de fiebres, muriendo á los pocos días, después de nombrar como sucesor suyo en el mando á Luis de Moscoso de Alvarado. Le dieron sepultura, pero temerosos los españoles de que los indios descubriesen el lugar del enterramiento y profanasen el cadáver del conquistador, le desenterraron al cabo de pocos días y, cortando un grueso tronco, formaron en él un hueco suficiente para el cuerpo, y una vez colocado en él lo echaron en el río Misisipí, hasta cuyas orillas había llegado SOTO. "De más de mediano cuerpo, dice Urrutia, airoso á pie y á caballo, diestro en el manejo de ambas sillas, alegre de rostro, de color moreno, pacientísimo en los trabajos con que esforzaba el sufrimiento de sus soldados, venturoso en sus jornadas, severo en castigar los delitos de malicia al paso que benigno en perdonar los de fragilidad, honrador de sus tropas, valiente y esforzado en las batallas, hasta estimarse las ventajas de su lanza por tanto como otras diez de su ejército, cuantas veces entraba en batalla hacía con ella amplio lugar á los que le seguían en los rebatos de día fué el primero, o á lo menos el segundo que tomaba el arma, y en los nocturnos siempre el primero. Asiéntase, en fin, que de cuantas lanzas pasaron á la conquista de las Indias fué generalmente graduado por la segunda la de nuestro gobernador y adelantado Hernando de Soto, porque sólo se le concedió la primacía á la de Gonzalo Pizarro.

FUENTE.-

ESPASA

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